SAPORE DI MARE: LUNA ROSSA REIVINDICA EL MEDITERRÁNEO EN SU PROPUESTA ESTIVAL
Incorporamos platos enraizados con la tradición marinera del sur de Italia, como las nuevas linguine con erizo y colatura de gamba roja o la pizza de 'nduja y bacalao
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La cocina del sur de Italia mantiene una relación histórica con el mar. Desde los puertos de Nápoles hasta las costas de Calabria y Campania, pescados, mariscos y conservas han definido durante siglos buena parte de la identidad gastronómica de estas regiones. Este verano, Luna Rossa traslada esa herencia a su carta con una propuesta temporal bajo el concepto Sapore di mare.
La principal novedad llega en forma de dos fueras de carta que tienen el Mediterráneo como hilo conductor. El primero son unas linguine con huevas de erizo y colatura de gamba roja, una elaboración que concentra intensidad marina. El plato se termina con el toque fresco de la ralladura de limón y el carácter de la pimienta negra.
La receta conecta con una tradición muy arraigada en las costas del sur italiano: el uso de condimentos líquidos elaborados a partir de pescado para potenciar el sabor de los productos del mar. De hecho, la célebre colatura di alici de Cetara, en la Costa Amalfitana, está considerada una de las herederas directas del garum utilizado en la antigua Roma.
La segunda incorporación es la pizza 'Nduja e baccalà, que une dos ingredientes profundamente vinculados a la historia gastronómica del Mezzogiorno y que, a pesar de sus orígenes diferentes, comparten una larga presencia en la cocina popular del sur de Italia. Por un lado, la 'nduja, el embutido untuoso y picante originario de Calabria. Por otro, el bacalao, un producto que alcanzó gran popularidad en Nápoles a partir del siglo XVI gracias a las rutas comerciales que conectaban el Mediterráneo con el norte de Europa.
La propuesta se completa con la incorporación de la Torta ricotta e pere, uno de los postres más representativos de la repostería campana contemporánea. Elaborada con ricotta de búfala, bizcocho de almendras y peras confitadas, presume a partes iguales de cremosidad y ligereza, una combinación especialmente adecuada para los meses más cálidos.
Anna Carla Zucchini, propietaria de Luna Rossa, asegura que “la propuesta gastronómica del restaurante se construye alrededor de las recetas, productos y tradiciones del sur de Italia, y en nuestro Nápoles natal el verano tiene sapore di mare”. De mar Mediterráneo, para más señas.
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